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PIT-CNT entregará a Lula el Premio «Pepe» D'Elía en diciembre en Montevideo
Martín Ford: “El triunfo de Lula es un halo de esperanza para los trabajadores de la región”
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Martín Ford
Martín Ford

El secretario de Relaciones Internacionales del PIT-CNT, Martín Ford, consideró que el triunfo electoral de Luiz Inácio Lula da Silva representa un “alivio y una esperanza” para la clase trabajadora de la región, y destacó la capacidad del progresismo brasileño para “contrarrestar el poder económico, las campañas de desinformación y las estrategias comunicacionales de la ultraderecha”. Asimismo, anunció que Montevideo será escenario, los días 2 y 3 de diciembre, de una amplia convocatoria de organizaciones sindicales, políticas y sociales de América Latina, en cuyo acto de cierre está prevista la entrega del Premio Pepe D’Elía por parte del movimiento sindical, en el marco de los 60 años de la unidad sindical uruguaya. Lula también recibirá en Uruguay el premio «Pepe» Mujica.

 

Martín Ford, secretario de Relaciones Internacionales del PIT-CNT y secretario general de la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay (AEBU), analizó el triunfo electoral de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, sus repercusiones para la clase trabajadora de América Latina y los desafíos que enfrenta el movimiento sindical ante el avance de la ultraderecha. También se refirió a las jornadas regionales previstas para los días 2 y 3 de diciembre en Montevideo, que reunirán a organizaciones políticas, sindicales y sociales y en cuyo acto de cierre está prevista la entrega del Premio Pepe Mujica a Lula da Silva.

En diálogo con el Portal del PIT-CNT, Martín Ford consideró que el contundente triunfo electoral de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil respondió a una reacción popular frente a la propuesta de la ultraderecha. “El pueblo despertó”.

El dirigente sindical señaló que una cosa es votar en contra de un gobierno o expresar insatisfacción y otra es tomar una decisión entre dos proyectos de país. En ese sentido, reconoció que “el último gobierno de Lula, condicionado por la realidad geopolítica, las presiones de Estados Unidos y el desgaste del propio Partido de los Trabajadores (PT), no logró revertir las reformas impulsadas durante las administraciones de Michel Temer y Jair Bolsonaro, tanto en materia de seguridad social como en el ámbito laboral”.

Si bien se introdujeron “algunas modificaciones”, explicó que revertir esas transformaciones no resulta sencillo. Sin embargo, consideró que “existían expectativas de que un nuevo gobierno progresista pudiera desandar ese camino”.

Ford recordó que la campaña electoral estuvo marcada por una “fuerte ofensiva contra Lula, el PT y su proyecto político, con la participación de grandes corporaciones y sectores vinculados a la derecha estadounidense”. Ese despliegue contribuyó, a su entender, al resultado de la primera vuelta, que generó “preocupación” entre los trabajadores y las organizaciones progresistas. “Era casi increíble creer que el pueblo brasileño se volcara de esa forma por una propuesta del tipo bolsonarista, fascista, racista, misógina”, expresó.

No obstante, sostuvo que el resultado debe analizarse teniendo en cuenta las particularidades del sistema electoral brasileño, donde el voto es “obligatorio”, así como la “incidencia de las campañas mediáticas, los recursos económicos y la actividad de los bots en las redes sociales”.

A su juicio, la segunda vuelta marcó un “punto de inflexión porque permitió contrastar con mayor claridad las dos propuestas”. Ford destacó las condiciones de Lula como “comunicador durante los debates” y entendió que “logró establecer una diferencia entre un proyecto humanista y otro basado en la descalificación y la burla hacia sus adversarios”.

También valoró la capacidad del PT para “actualizar sus estrategias de comunicación y adaptarse a los nuevos lenguajes digitales”. En particular, destacó la iniciativa conocida como el “ejército de Lula” y el trabajo de un diputado André Janones que “apostó por formatos breves, dinámicos y orientados a las redes sociales”.

Según explicó, esa estrategia “alcanzó a millones de usuarios a través de WhatsApp y contribuyó a contrarrestar las restricciones que, según su interpretación, Meta había impuesto a Lula y al PT”.

Ford también vinculó el resultado electoral con los movimientos de los mercados financieros. Recordó las variaciones de la Bolsa de San Pablo entre la primera y la segunda vuelta y consideró que “reflejaban las expectativas de los grandes capitales ante las promesas de desregulación de Bolsonaro”.

Para el dirigente, la experiencia brasileña demuestra que “la movilización popular y el trabajo en las redes sociales deben complementarse”. Destacó, en particular, la masiva concentración realizada en la avenida Paulista, en San Pablo, y señaló que, según “los testimonios que recibió de compañeros que estuvieron allí, se trató de una de las manifestaciones más multitudinarias registradas en ese lugar”.

“Tenemos que seguir en una militancia híbrida: en las calles, con la gente, y también trabajar en las redes, con mensajes cortos, sin comunicados largos, en blanco y negro, como muchas veces desde el movimiento sindical acostumbramos a hacer”.

En ese marco, recordó que “Bolsonaro intentó impugnar el resultado electoral alegando irregularidades vinculadas con la extensión del horario de votación”. Ford sostuvo que “esa objeción no explicaba la diferencia final entre los candidatos, que superó los cuatro millones de votos, y concluyó que el desenlace fue, precisamente, una expresión de la movilización popular”.

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Lula Brasil

El desgaste del discurso de odio

Ford consideró que el estilo “confrontativo y descalificador que caracteriza a figuras como Javier Milei, Donald Trump y Flávio Bolsonaro comienza a mostrar signos de desgaste entre la población”.

A su entender, el ascenso de estos dirigentes estuvo relacionado con el “deterioro de la política tradicional y con la aparición de figuras que se presentan como ajenas al sistema político, apelando a la provocación, la denigración de sus adversarios y la generación de odio”.

Sin embargo, entendió que esa estrategia “pierde eficacia cuando la ciudadanía debe decidir entre proyectos concretos y evaluar sus consecuencias”.

En ese sentido, destacó que Lula supo “sintetizar sus argumentos y comunicarlos eficazmente”. Ford señaló que “no alcanza con exponer ideas o denunciar determinadas situaciones si el mensaje no llega con claridad a quienes son sus destinatarios”.

Como ejemplo, mencionó las dificultades que enfrenta el propio sistema político uruguayo para comunicar determinadas controversias y agresiones, incluso cuando involucran a figuras públicas. A su juicio, los ataques contra Lula trascendían su persona y apuntaban también contra la clase trabajadora y los sectores más humildes.

Ford valoró, además, la capacidad del equipo de campaña brasileño para traducir los argumentos políticos en memes y mensajes breves, capaces de circular ampliamente por las redes sociales. “De alguna forma, sin caer en la falta de escrúpulos que tiene la derecha y la extrema derecha al comunicar y difundir noticias falsas, también tenemos que aprender de esos pequeños mensajes y de esa forma de comunicar”, sostuvo.

Para ilustrar su planteo, se refirió a las expresiones de Milei contra el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, durante su visita a España. Consideró que los “insultos y las descalificaciones personales no necesariamente generan adhesión, ni siquiera entre quienes mantienen diferencias con la izquierda y el progresismo”.

Para Ford, esa constatación deja una “enseñanza para las organizaciones sindicales y políticas”, que “la comunicación debe adaptarse a los nuevos formatos sin renunciar a la rigurosidad ni a los principios”.

Consultado sobre las repercusiones del resultado brasileño para el movimiento sindical uruguayo y regional, Ford afirmó que la victoria de Lula representa, ante todo, “un gran alivio”.

Explicó que el resultado de la primera vuelta había generado preocupación ante la posibilidad de que Brasil quedara bajo un nuevo gobierno de ultraderecha, en un contexto regional marcado por el avance de fuerzas conservadoras. “Es un halo de luz, un halo de esperanza para los trabajadores de la región”, afirmó.

En ese sentido, mencionó las políticas desarrolladas durante los gobiernos de Lula y Dilma Rousseff, especialmente los avances sociales y laborales y la reducción de la pobreza que alcanzó a millones de brasileños, aunque reconoció que hubo diferencias entre las distintas administraciones y coyunturas.

Ford sostuvo que esos antecedentes permiten valorar la importancia de los gobiernos que orientan sus políticas a mejorar las condiciones de vida de las mayorías y a defender los derechos de los trabajadores. Por esa razón, consideró que el resultado electoral brasileño constituye un “respaldo para el movimiento sindical de toda América Latina, no solamente para el uruguayo”.

“Es un espaldarazo y una esperanza de que sí se puede combatir a la ultraderecha y al poder del dinero, del capital, que manipula todo desde los algoritmos y las redes”.

Montevideo sede de una amplia convocatoria regional en diciembre

Ford también se refirió a las jornadas de intercambio y encuentro sindical realizadas días pasados en Montevideo, con participación de Comisiones Obreras de España (CCOO) y de organizaciones sindicales uruguayas, en el marco de las actividades por los 60 años de la unidad sindical.

Explicó que esas instancias se vincularon con una agenda de trabajo que el movimiento sindical venía desarrollando sobre “integración regional, comercio internacional y geopolítica, en un escenario de incertidumbre ante las elecciones brasileñas”.

En ese contexto, anunció que para los días 2 y 3 de diciembre se prepara una amplia convocatoria de organizaciones políticas, sindicales y sociales en Montevideo.

La iniciativa es impulsada por sectores progresistas, entre ellos el Frente Amplio uruguayo y el Partido de los Trabajadores de Brasil, junto con otras organizaciones políticas de la región. También participarán las coordinadoras sindicales del MERCOSUR, la Confederación Sindical de Trabajadores y Trabajadoras de las Américas (CSA), Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur (CCSCS), la Federación Sindical Mundial (FSM) y distintos movimientos y organizaciones sociales, ambientalistas, feministas y de defensa de los derechos humanos. 

Entre las organizaciones y espacios mencionados por Ford se encuentran Amigos de la Tierra, el Centro Martin Luther King de Uruguay, Semillas y el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra de Brasil, entre otras.

El dirigente explicó que la propuesta busca “reunir en Montevideo a una diversidad de actores sociales y políticos, en una convocatoria que recordó a la jornada continental realizada en 2017”.

Si bien todavía se ajustan algunos detalles de la organización, adelantó que las actividades también tendrían como escenario el Velódromo Municipal, en las inmediaciones del Parque Batlle.

“Pretendemos que sea de grandes dimensiones para tener, en este contexto tan adverso, con las derechas avanzando, un foco de esperanza desde los movimientos sindicales y políticos progresistas”, señaló.

Ford explicó que el objetivo es “construir una agenda propia de los movimientos populares y sindicales, en paralelo a las instancias regionales de alto nivel previstas en esas fechas, y generar un espacio de confluencia abierto a todas las organizaciones interesadas en participar”.

La programación contempla comisiones por sectores, encuentros de partidos políticos y actividades vinculadas con Mercociudades, que permitirán la participación de representantes de gobiernos locales. Posteriormente, las delegaciones confluirán en una plenaria y un acto central.

La entrega de los premios Pepe Mujica y Pepe D’Elía

Ford indicó que, para el acto de cierre, está prevista la participación del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, siempre que su agenda lo permita. En esa instancia se le entregaría el Premio Pepe Mujica, en el marco de la convocatoria regional.

Por su parte, el movimiento sindical uruguayo prevé entregar el Premio Pepe D’Elía, como parte de las actividades conmemorativas de los 60 años de la unidad sindical.

El dirigente destacó que “ambos reconocimientos se inscriben en una iniciativa más amplia de articulación entre organizaciones políticas progresistas, sindicatos y movimientos sociales de América Latina”.

La convocatoria de diciembre buscará, de ese modo, expresar una posición común frente al “avance de la ultraderecha y promover una plataforma regional centrada en la defensa de los derechos laborales, la justicia social y la integración de los pueblos”, puntualizó.