En el marco de la conmemoración de los 60 años del PIT-CNT, el seminario “Internacionalismo, integración regional y futuro del trabajo”, realizado los días 3 y 4 de octubre en Montevideo, reunió a dirigentes sindicales, referentes académicos y especialistas nacionales e internacionales para analizar la trayectoria internacional del movimiento sindical uruguayo, los cambios en el escenario geopolítico, la integración regional, la defensa de la democracia y los derechos humanos, las migraciones laborales, la transición justa y los desafíos que plantean las nuevas tecnologías. En la declaración final, José Olivera, responsable del Departamento de Relaciones Internacionales del PIT-CNT, reafirmó el compromiso con la unidad, la soberanía, el internacionalismo, la solidaridad y el antiimperialismo, y convocó a transformar “la incertidumbre en organización y lucha, unidad y solidaridad”, construyendo junto a los pueblos “una perspectiva de esperanza”.
En el marco de las actividades por la conmemoración de los 60 años del PIT-CNT, los días 3 y 4 de octubre se desarrolló en Montevideo el seminario “Internacionalismo, integración regional y futuro del trabajo”, una instancia que permitió recuperar la trayectoria internacional de la central sindical, analizar las actuales disputas globales y debatir los principales desafíos para el movimiento sindical en los próximos años.
Desde su creación, el PIT-CNT ha sostenido una activa política de solidaridad internacional, defensa de la democracia, promoción de la paz, integración de los pueblos y protección de los derechos laborales. Su participación en la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el MERCOSUR, la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur (CCSC), las Naciones Unidas y otros espacios multilaterales forma parte central de esa trayectoria.
En ese marco, el encuentro abordó una agenda internacional sindical basada en la justicia social, la soberanía, la democracia, la igualdad de género, la transición justa y el trabajo decente.
Participaron del encuentro el presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala; Marcelo Di Stefano, de la Confederación Sindical de las Américas (CSA), y Ernesto Freire, de la Federación Sindical Mundial (FSM). Asimismo, durante la primera jornada se desarrolló la mesa “El PIT-CNT y su trayectoria internacional: 60 años de solidaridad, resistencia y construcción colectiva”, de la que participaron Daniel Baldassari, dirigente histórico del CNT; Richard Read, dirigente histórico de la bebida; el investigador de historia sindical Álvaro Rico, y Félix Ovejero, referente de Comisiones Obreras (CCOO).
Otra de las mesas abordó la temática “América Latina ante un nuevo escenario geopolítico”, con la participación de Álvaro Padrón, experto en relaciones internacionales, exdirigente sindical y asesor del Gobierno en materia de Relaciones Internacionales, y Marcio Mazzone, de la UNI.
También se desarrolló la mesa “Integración regional, MERCOSUR e inserción internacional”, con la participación de representantes de la CTA de los Trabajadores de Argentina, Damián Rodríguez, de la UDELAR, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, Juan Castillo; y Martín Ford, del Departamento de Internacionales del PIT-CNT.
Otro de los ejes temáticos fue “Democracia, derechos humanos, paz y solidaridad entre los pueblos”, contó con la participación de Hugo Godoy, de la CTA Autónoma; Marcelo Di Stefano, de la CSA; Ernesto Freire, de la FSM; Carolina Spilman, vicepresidenta adjunta del PIT-CNT y secretaria de Género, y Jorge Coronado, por América Latina sin TLC.
El domingo se desarrolló una jornada dedicada a “La agenda internacional sindical para los próximos años”. En la actividad “Transición justa, cambio climático y desarrollo productivo sostenible” expusieron Álvaro Macedo, de Desarrollo Productivo del PIT-CNT; Natalia Carrau, de REDES; Pablo Elizalde, de la Comisión de Salud del PIT-CNT, y Andrea Araujo, de la CGTP-N.
Otro de los paneles estuvo dedicado a “Migraciones laborales y movilidad humana”, a cargo de Laura Martínez, de la Comisión de Migrantes del PIT-CNT; Félix Ovejero, de CCOO; Kaira Reese, de la CSA, y Valentina Martínez, de la OIT.
Finalmente, en la mesa “Sindicalismo como actor internacional: prioridades para los próximos años” intervinieron José Olivera, del Departamento de Internacionales del PIT-CNT; Marcelo Di Stefano, de la CSA, y Ernesto Freire, de la FSM.
“Democracia, soberanía y solidaridad internacional”
José Olivera agradeció a todas y todos quienes participaron de la actividad durante las dos jornadas y destacó que representantes del movimiento sindical uruguayo, regional e internacional reafirmaron que la democracia, la soberanía de los pueblos y la solidaridad internacional “son condiciones inseparables para construir sociedades justas, libres y en paz”.Asimismo, aseguró que la acción colectiva, consciente y organizada de las trabajadoras y los trabajadores es “indispensable” para defenderlas y ampliarlas.
“Estas seis décadas de unidad sindical expresan una historia de resistencia frente al autoritarismo, la defensa de los derechos humanos y el compromiso con la democracia”, señaló Olivera.
En ese sentido, afirmó que esa memoria obliga a “rechazar toda forma de violencia política, persecución, discriminación o intento de debilitar las instituciones democráticas”.
“La democracia no se limita al voto, requiere participación social, libertad sindical, negociación colectiva, acceso a la información y capacidad real de los pueblos para decidir su futuro”, sostuvo en el marco de la lectura de un documento que surgió del intercambio durante las dos jornadas de trabajo.
Olivera expresó que en la declaración final del encuentro se expresa que el escenario internacional está marcado por el aumento de las “desigualdades, los conflictos armados, el debilitamiento del multilateralismo, la crisis climática, las migraciones forzadas y el avance de discursos autoritarios”.
Dijo que la concentración económica, financiera y tecnológica “condiciona las decisiones públicas, reduce la capacidad regulatoria de los Estados y profundiza las brechas entre el norte y el sur”.
“Defender la soberanía implica que cada pueblo pueda definir democráticamente su modelo de desarrollo y sus políticas laborales, ambientales, tecnológicas, sin injerencia extranjera”, afirmó. Agregó que ello supone recuperar capacidad pública sobre los recursos estratégicos, la infraestructura, los datos y el conocimiento, evitando que decisiones fundamentales puedan quedar subordinadas a intereses corporativos o poderes externos.
Nuevo orden mundial
Frente a esta realidad, Olivera reivindicó “un internacionalismo solidario y transformador” y sostuvo que la acción conjunta entre organizaciones de trabajadores y trabajadoras constituye una condición para defender la paz, fortalecer la democracia y construir un nuevo orden mundial que respete la autodeterminación de los pueblos y coloque la economía al servicio de las necesidades sociales. “Hoy, frente a un nuevo avance del imperialismo norteamericano, América Latina necesita recuperar la integración regional como estrategia de soberanía, desarrollo y justicia social”, afirmó.
En ese sentido, planteó que el MERCOSUR y los demás espacios regionales deben “incorporar de manera efectiva la dimensión social y laboral, reducir asimetrías y garantizar la participación sindical”.
También sostuvo que los acuerdos comerciales y las inversiones deben respetar los derechos laborales, la capacidad regulatoria de los Estados y el derecho de los pueblos a definir sus prioridades”.
Olivera expresó que las transiciones ambientales, productivas y tecnológicas deben ser justas y democráticas. En particular, señaló que la “inteligencia artificial, la digitalización y las plataformas no pueden utilizarse para precarizar el empleo, vigilar a quienes trabajan, manipular el debate público o apropiarse de sus datos”.
“Reclamamos regulación democrática, soberanía sobre los datos, transparencia algorítmica, formación permanente y negociación colectiva para que la innovación genere trabajo decente y distribuya sus beneficios”, expresó.
Reivindicó la “igualdad sustantiva entre mujeres y hombres, la participación de las juventudes y los derechos de las personas migrantes”.
“Ninguna transición será justa si reproduce discriminaciones, invisibiliza a los ciudadanos o excluye a quienes trabajan en la informalidad, en plataformas o bajo nuevas formas de subordinación”, advirtió.
A partir de estas consideraciones, planteó una serie de compromisos que se establecen en la declaración final, tales como: “defender la democracia, los derechos humanos, la libertad sindical y la participación social frente a toda forma de autoritarismo; afirmar la soberanía y la autodeterminación de los pueblos; defender la paz y la solución pacífica de los conflictos; profundizar la unidad y la coordinación sindical en los ámbitos nacional, regional y mundial; y profundizar una integración regional soberana, con participación social, trabajo decente y desarrollo productivo sostenible”.
Se refirió a la necesidad de “promover transiciones justas con regulación pública, soberanía tecnológica, diálogo social y negociación colectiva, combatir toda forma de discriminación y ampliar la participación efectiva de mujeres, jóvenes y personas migrantes”.
También planteó la necesidad de llevar la voz de los trabajadores y las trabajadoras a todos los espacios donde se decida el futuro del trabajo y las políticas de desarrollo. “Transformar la incertidumbre en organización y lucha”
Al cierre de la declaración, Olivera vinculó estos desafíos con el aniversario de la central sindical. “A 60 años de la fundación del PIT-CNT, renovamos el compromiso con la unidad, la independencia de clase, la solidaridad internacional y el antiimperialismo”.
Convocó a “defender y profundizar la democracia, recuperar soberanía frente a los poderes que limitan la decisión de los pueblos y transformar la incertidumbre en organización y lucha, unidad y solidaridad, construyendo junto al pueblo una perspectiva de esperanza”. Porque, aseguró que “no hay conciencia social sin democracia, ni democracia plena sin soberanía popular”.