La Confederación de Sindicatos Industriales (CSI) realizó este jueves 24 un paro de actividades y una movilización desde la plaza del Entrevero hasta la Cancillería, donde se desarrolló la parte oratoria. La CSI reivindicó la defensa de la industria y el trabajo nacional, el fortalecimiento de la negociación colectiva y la reducción de la jornada laboral sin pérdida salarial. Durante el acto, el secretario general del PIT-CNT, José Lorenzo López y el presidente de la CSI, Danilo Dárdano, reclamaron una estrategia nacional de desarrollo, cuestionaron la adhesión al Tratado Transpacífico y destacaron la importancia de la unidad y la solidaridad del movimiento sindical.
La CSI realizó un paro de actividades, de 9 a 13 horas, que incluyó una concentración en la plaza del Entrevero. Desde allí, los trabajadores se movilizaron hasta la sede del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), donde realizaron una parada, para luego continuar hasta la intersección de Colonia y Cuareim, frente a la Cancillería, donde tuvo lugar la parte oratoria.
La plataforma reivindicativa incluyó la defensa del trabajo y la industria nacional, el rechazo a la adhesión al Tratado Transpacífico, la reducción de la jornada laboral sin pérdida salarial y el fortalecimiento de la negociación colectiva.
José Lorenzo López: “Hablar de la industria es hablar del futuro de Uruguay”
El secretario general del PIT-CNT y de la Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado (COFE), José Lorenzo López, comenzó su intervención señalando que no hay mejor manera de celebrar los 60 años de la CNT que “rodeado de una gran movilización obrera y popular”.
En ese sentido, destacó el significado de la movilización de la Confederación de Sindicatos Industriales, tanto por sus reivindicaciones como por el momento histórico en que se desarrolla. “Nuestra central está cumpliendo 60 años de la unidad del movimiento sindical uruguayo, 60 años de aquel proceso histórico que permitió construir una herramienta unitaria de los trabajadores, capaz de ponerse de pie frente a los momentos más difíciles de nuestra historia”.
López sostuvo que una de las principales enseñanzas de estas seis décadas es la importancia de la unidad del movimiento sindical y de la solidaridad entre las organizaciones. “Cuando los trabajadores están unidos, cuando una organización pelea por otra y cuando entendemos que ningún conflicto es solamente de un sindicato, el movimiento sindical se hace más fuerte”, afirmó.
En ese marco transmitió un abrazo a los trabajadores del SUTIGA, que reclaman el cobro de sus salarios en tiempo y forma. Asimismo, expresó su solidaridad con los trabajadores portuarios, que atraviesan un conflicto con una empresa transnacional en un sector estratégico para el país. López también mencionó a los trabajadores de la Fábrica Nacional de Cerveza, de las plataformas y de la empresa autopartista Yazaki, cuyos trabajadores acompañaron la movilización.
En nombre del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT, López transmitió el saludo, el reconocimiento y el abrazo de la central sindical a todos los trabajadores de la industria que participaron en la movilización.
“Hablar de la industria es hablar del futuro de Uruguay. Un país que pretende desarrollarse, generar trabajo de calidad, agregar valor a lo que produce, tener soberanía económica y capacidad de decidir sobre su propio destino necesita una industria fuerte y desarrollada, con trabajadores organizados y con derechos”, afirmó.
El dirigente sindical sostuvo que el desarrollo del país no puede basarse únicamente en la producción de materias primas para que otros países incorporen valor. “No hay desarrollo verdadero si Uruguay se limita a producir materias primas para que otros países les agreguen valor. No hay desarrollo verdadero si destruimos nuestras capacidades productivas, si debilitamos nuestra industria o si dejamos que las decisiones estratégicas sobre nuestro país se tomen exclusivamente en función de los intereses del capital”.
“Desde el PIT-CNT expresamos que Uruguay necesita discutir seriamente una estrategia nacional para el desarrollo. Por eso, nuestra central sindical participa e impulsa el diálogo social para construir esa estrategia, porque el desarrollo del país no puede ser definido solamente por los gobiernos de turno ni por los sectores empresariales. Tiene que ser discutido por el conjunto de la sociedad”, sostuvo.
López consideró que ese debate debe involucrar a distintos sectores y actores sociales. Tiene que estar la academia, los empresarios, el Estado, pero fundamentalmente los trabajadores y sus organizaciones sindicales. “Porque no queremos solamente discutir cuánto crece la economía; queremos discutir para qué crece, quiénes se benefician de ese crecimiento y qué país queremos construir”.
El secretario general del PIT-CNT también se refirió a la posición del movimiento sindical frente a los tratados internacionales de libre comercio y, en particular, a la posibilidad de que Uruguay adhiera al Tratado Transpacífico. “No podemos hablar de una estrategia nacional de desarrollo y, al mismo tiempo, aceptar cualquier tratado internacional como si todos fueran iguales. Las enormes asimetrías que existen entre las economías que participan e impulsan estos tratados de libre comercio pueden comprometer nuestra producción nacional, nuestro empleo y nuestra capacidad de definir políticas públicas”, advirtió.
En esa línea, expresó la preocupación del movimiento sindical ante la posibilidad de que Uruguay avance hacia la adhesión al Tratado Transpacífico. López vinculó esta posición con las movilizaciones realizadas anteriormente contra el TISA y el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. “Nos embarga la misma preocupación que tuvimos cuando salimos a enfrentar al TISA o cuando salimos a enfrentar el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Y lo hicimos porque entendemos que defender el trabajo y defender la producción nacional es defender la soberanía de nuestro país y el futuro del Uruguay”.
Señaló que la defensa de la industria forma parte de una discusión más amplia sobre el modelo de desarrollo y el futuro del país. “Estamos acá hablando de industria, pero estamos hablando también de trabajo, de producción, de soberanía, de desarrollo y de futuro. Queremos un Uruguay que produzca, un Uruguay que se industrialice, que agregue valor y que genere trabajo digno y de calidad”.
Danilo Dárdano: “El desafío es crear una industria de nuevo tipo”
A su turno, el presidente de la Confederación de Sindicatos Industriales (CSI), Danilo Dárdano, destacó la importancia de contar con el respaldo de los trabajadores públicos, representados en la figura de José Lorenzo López, y señaló que es fundamental que la clase trabajadora se movilice de manera conjunta. Asimismo, expresó su solidaridad con el Sindicato Único de Trabajadores de Instituciones Gremiales y Afines del Uruguay (SUTIGA), que reclama por atrasos en los pagos y la precarización laboral, y con los extrabajadores de la empresa Yazaki.
“Estamos viendo cómo el mundo que conocimos va mutando y, en esas mutaciones, no sabemos para dónde dispara la jugada. En estas horas, los jefes de Estado y de Gobierno discuten en la ONU. Allí están los más poderosos, como Xi Jinping y Donald Trump, y ahí está el poder real de este mundo, junto a las multinacionales y a los ricos que no aparecen”, dijo.
En ese sentido, se refirió a la concentración de la riqueza a nivel mundial y a las desigualdades que caracterizan al sistema capitalista. “Recordemos que el 1% más rico del mundo concentra una riqueza equivalente, más o menos, a la de la mitad de la población. Si habrá diferencias en este sistema capitalista, en estas relaciones de poder”.
Dárdano señaló que, en el marco de la denominada nueva división internacional del trabajo, el movimiento sindical no se opone a que Uruguay venda su producción en el exterior ni a la apertura de nuevos mercados, pero cuestionó el orden en que se toman las decisiones vinculadas con la inserción internacional del país. “Cuando hablamos de inserción regional, no decimos que estamos en contra de vender nuestra producción. Tampoco estamos en contra de abrir nuevos mercados a los productos y servicios que nuestro país produce. Consideramos que hemos colocado la carreta delante de los bueyes: primero abrimos los mercados y queremos insertarnos, y después estudiamos los impactos, tanto positivos como negativos, cuando debería ser a la inversa”.
En esa línea, defendió la necesidad de una “planificación productiva e industrial” que permita evaluar las consecuencias de las decisiones económicas.
El presidente de la CSI se refirió a lo que definió como una “contradicción entre los avances en la discusión de una estrategia nacional de desarrollo y las decisiones que se analizan en materia de inserción internacional”.
En ese marco, destacó la realización de la octava reunión del Consejo de Industria y el funcionamiento de los núcleos industriales, en los que participa el PIT-CNT junto con distintos sectores.
Dárdano también valoró el trabajo de una comisión que busca promover el uso de las compras públicas como una herramienta de desarrollo nacional y de fortalecimiento de la industria. “También es positivo que se venga trabajando en una comisión que tratará de concretar una mejora para utilizar las compras públicas como factor de desarrollo nacional y de la industria nacional, de la innovación tecnológica, del agregado de valor y de la formación profesional necesaria. No se trata de hacer cursos porque sí, sino de formarnos para una industria de nuevo tipo”.
En relación con la discusión sobre la posible adhesión de Uruguay al Tratado Transpacífico, el dirigente sindical cuestionó la compatibilidad entre ese proceso y la estrategia de desarrollo industrial que se pretende impulsar. “¿Qué tiene que ver todo esto con la decisión de Uruguay de adherirse al Tratado Transpacífico? Aún no estamos en el Transpacífico, pero hemos perdido miles y miles de puestos de trabajo. Y quiero decir, para ser honesto, que lo que ya viene aconteciendo no es por culpa del Transpacífico”, aclaró. Sin embargo, advirtió sobre las consecuencias que, a su entender, podría tener la adhesión al acuerdo en las condiciones en que se encuentra planteada.
“Si adherimos a este acuerdo tal como está, vamos al cierre definitivo de la mayoría de los sectores industriales de nuestro país”, sostuvo.
Dárdano cuestionó, asimismo, las críticas dirigidas a quienes defienden la producción nacional y comparó las políticas industriales de distintas potencias con las exigencias que se plantean a Uruguay. “En algún medio de comunicación y en las redes sociales dicen, critican o nos llaman ‘viejos sesentistas’ porque seguimos soñando y peleando por la industria nacional. Es una contradicción que China, Corea, Vietnam, la Unión Europea y Estados Unidos tengan políticas y acciones de defensa de su producción y de su industria nacional, mientras a Uruguay le dicen que se abra al mundo. No podemos ser inocentes ni más papistas que el Papa”.
El dirigente sindical también se refirió a las dimensiones del mercado uruguayo y a las presiones internacionales que, según sostuvo, enfrenta el país. “Está claro que somos muy chicos, no llegamos a 3.5 millones de habitantes. Está claro que existen presiones en el mundo, especialmente por parte de un señor que sueña y actúa muchas veces como emperador del mundo, en referencia al presidente de Estados Unidos. Son presiones que nos llegan a diario”.
En ese contexto, mencionó la situación de los médicos cubanos y cuestionó las presiones que, según afirmó, se ejercen sobre el Gobierno uruguayo. “Si no, ¿cómo podríamos llamar a la presión de este señor sobre nuestro Gobierno para que expulse a los médicos cubanos que han dado, dan y seguirán dando una tremenda ayuda solidaria a los uruguayos con problemas visuales? No deberíamos olvidarnos de los ciudadanos cubanos que han ayudado a nuestro pueblo en general, pero, en particular, a los más perjudicados del campo y la ciudad en materia de salud”.
Dárdano sostuvo que, frente a las presiones internacionales, Uruguay debe mantener una posición firme en defensa de su soberanía. “Presiones existen y seguirán existiendo, pero no deberíamos perder la dignidad como pueblo. Por eso reivindicamos y planteamos que el Gobierno nacional se plante firme, porque va a contar con el respaldo del movimiento sindical y popular cuando quiera ser atropellado por el imperialismo norteamericano”.
El presidente de la CSI subrayó la importancia de la industria para el desarrollo del país y planteó la necesidad de transformar el modelo productivo, al tiempo que reivindicó mejores condiciones laborales y salariales. “La industria es fundamental. El desafío es crear una industria de nuevo tipo. No podemos aceptar que la competitividad se base en salarios de 10.000 o 15.000 pesos. Seguimos reivindicando las mejores condiciones”. En ese sentido, recordó la propuesta sindical de reducción de la jornada laboral sin pérdida salarial. “No nos olvidamos de la campaña de trabajar 40 horas y cobrar 48”.
Advirtió sobre las dificultades que atraviesan distintos sectores industriales y la posibilidad de que se pierdan más puestos de trabajo. “Tenemos que ser inteligentes, en el sentido de que esta industria, tal como está planteada, está condenada al fracaso en grandes sectores y podríamos perder miles y miles de puestos de trabajo, más de los que ya hemos perdido”.
“La estrategia nacional de desarrollo es el desafío más importante que tenemos para las nuevas generaciones, no para quienes ya estamos de vuelta. Pensemos por un momento qué industria, qué trabajo digno y qué futuro les vamos a dejar a nuestros hijos y nietos”.
“La estrategia nacional de desarrollo es el desafío más importante que tenemos para las nuevas generaciones, no para quienes ya estamos de vuelta. Pensemos por un momento qué industria, qué trabajo digno y qué futuro les vamos a dejar a nuestros hijos y nietos”, planteó. En ese marco, convocó a continuar la movilización en defensa del trabajo digno, tanto en Montevideo como en el interior del país, con especial atención a las localidades más alejadas de la capital. “Ustedes saben el impacto negativo que tiene el cierre de una fábrica en el interior”.
El dirigente sindical se refirió a las consecuencias que tendría un eventual cierre de la planta de la industria de la bebida en Minas, Lavalleja, y recordó los cierres de las plantas de Yazaki en Colonia y Las Piedras. “A lo largo y ancho de nuestra patria, cada vez que cierra una fábrica, se genera un drama social y cultural, porque después es muy difícil volver a reinsertarse”.
Asimismo, reconoció que se ha producido un aumento del empleo, pero cuestionó la calidad de los salarios y las condiciones laborales.
Dárdano defendió la necesidad de fortalecer la integración regional y de profundizar la cooperación productiva entre los países de América Latina, con especial énfasis en el MERCOSUR. “Estamos convencidos de que el camino de Uruguay es compartir posturas y elaborar propuestas conjuntas con el resto de nuestra patria grande de América Latina, pero especialmente con el MERCOSUR”.
Al analizar la estructura de las exportaciones uruguayas, señaló diferencias entre los mercados de destino de los productos primarios y aquellos a los que se colocan bienes con mayor valor agregado. “Si analizamos la canasta exportadora de nuestro país, le vendemos productos primarios o con muy poco valor agregado al sudeste asiático, a Estados Unidos y a la Unión Europea. Pero, si analizamos a qué países vendemos productos con mayor valor agregado, nos daríamos cuenta de que esos destinos están en nuestra América Latina, el MERCOSUR, Perú, Colombia, México y los países más cercanos”.
Afirmó que en esos mercados se colocan productos con mayores niveles de innovación tecnológica y valor agregado, así como bienes vinculados con mejores condiciones salariales. “Ahí es donde colocamos productos con mayor innovación tecnológica, agregado de valor y mejores salarios”, señaló.
El presidente de la CSI llamó a evitar decisiones que, a su entender, puedan debilitar la cooperación regional y la producción de los países latinoamericanos. “A veces nos dejamos llevar por los cantos de sirena, por los espejitos de colores. Deberíamos procurar, junto con el resto de los países del MERCOSUR, una complementariedad productiva e intraindustrial, y mirarnos más entre nosotros, en vez de competir con algún país que incluso tiene salarios muy magros y un movimiento sindical paupérrimo, atentando contra el resto de los países de nuestra América”. Reivindicó una mayor atención a los vínculos entre los países del sur global.
“Tenemos que mirar más al sur-sur, porque los poderosos generalmente nos van a tener para repartir. Somos la comida de los países que han dominado históricamente. Capaz que cambia algún nombre, pero, en general, nuestra América Latina es mirada como el patio trasero del imperialismo norteamericano o simplemente como un lugar para exportar materias primas, energía o lo que les convenga en cada momento”, remarcó.
Dárdano destacó el papel del PIT-CNT como herramienta de organización y defensa de los trabajadores, pero consideró necesario ampliar las alianzas con otros sectores de la sociedad. “El PIT-CNT es nuestro escudo principal. Pero no nos alcanza con el movimiento sindical y obrero, precisamos ampliar las alianzas con los pequeños productores del campo, que no son lo mismo que los grandes propietarios, los megarricos de este país o los ‘malla oro’”, afirmó.
En ese marco, convocó a fortalecer los vínculos con pequeños productores, comerciantes e industriales, así como con otros sectores que atraviesan dificultades económicas. “Ahí tenemos que tender siempre una mano a los chacareros, a los colonos, a los pequeños comerciantes, a los pequeños industriales y a los feriantes. No olvidemos nunca a la barra obrera que está desocupada. Son compañeras y compañeros nuestros, y en cada planteo tenemos que colocarlos”, expresó.
Dárdano también se refirió a la situación de las personas privadas de libertad y planteó la necesidad de generar oportunidades de reinserción social y laboral. “No son humanidad sobrante, son hijos de la clase obrera. Porque, si nos preguntáramos de qué barrio son, seguramente, en el COMCAR no están los de La Tahona. Ahí no están; están los hijos de los asentamientos, de los barrios pobres del campo y la ciudad. También deberíamos incluirlos, si es que ya lo estamos haciendo”.
Convocó a fortalecer la organización y la participación social para avanzar hacia un modelo de sociedad diferente. “Nos precisamos más cada día, militando por una sociedad de nuevo tipo”.
Deterioro de las condiciones laborales
También hicieron uso de la palabra Daniel Rocha y Agustina Capelli, representantes del Sindicato Único de Trabajadores de Instituciones Gremiales y Afines del Uruguay (SUTIGA), que nuclea a trabajadores tercerizados del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), así como Laura Aguirre, ex trabajadora de Yazaki.
Rocha denunció el “deterioro” de las condiciones laborales en los programas de políticas sociales gestionados por el MIDES a través de organizaciones sociales, fundaciones, ONG y cooperativas de trabajo. Señaló que se han “vulnerado los derechos” de trabajadores y usuarios, que existen carencias de insumos y herramientas, y que se han registrado situaciones de persecución sindical contra quienes denuncian públicamente estas dificultades.
El dirigente afirmó que cerca de 1.800 trabajadores llevan más de 80 días sin cobrar sus salarios, mientras continúan sosteniendo el funcionamiento de distintos dispositivos de atención en varias partes del país. En ese sentido, aseguró que la clase trabajadora organizada continuará movilizándose hasta alcanzar una solución a los problemas planteados.
Por su parte, Agustina Capelli recordó que, desde el 17 de agosto, SUTIGA mantiene una carpa frente a la Torre Ejecutiva, instalada por resolución de la asamblea de trabajadores tercerizados, para visibilizar el conflicto y sus consecuencias sobre los hogares y la salud mental de los trabajadores.
La dirigente cuestionó el funcionamiento de la mesa de negociación multiministerial, en la que participan los ministerios de Desarrollo Social, Economía y Trabajo. Señaló que, tras cuatro instancias de negociación y un compromiso de encontrar una solución a corto plazo para el pago de los salarios, “alrededor de 1.800 trabajadores continúan sin cobrar, con casos de hasta cuatro meses de atraso”.
Capelli manifestó el hartazgo del sindicato ante la falta de respuestas concretas y cuestionó que el ministro de Desarrollo Social, Gonzalo Civila, atribuya las dificultades a “problemas estructurales” sin resolver los atrasos salariales. También sostuvo que el Estado, mediante la tercerización, forma parte de las relaciones patronales y tiene responsabilidad en las condiciones de precarización laboral.
La representante de SUTIGA reclamó el fin de los atrasos en los pagos y de la precarización de las políticas sociales, al tiempo que destacó la solidaridad de otros sindicatos y la unidad de los trabajadores como factores que han permitido sostener el conflicto.
Medidas ante el desempleo en Colonia
Laura Aguirre, ex trabajadora de Yazaki, agradeció a sus compañeros de Colonia y Las Piedras por mantener la unidad y la lucha por el trabajo. Advirtió que, tras más de un año y medio, el desempleo continúa afectando a las comunidades de Colonia, Juan Lacaze, Tarariras, Rosario, Semillero y Las Piedras, y señaló que las cifras no reflejan la dimensión de la crisis social que atraviesan esas ciudades.
Aguirre afirmó que los trabajadores han realizado cursos, presentado propuestas de inserción laboral y planteado distintas alternativas, pero que las respuestas obtenidas hasta el momento han sido insuficientes. También destacó el acompañamiento de la Unión Nacional de Trabajadores del Metal y Ramas Afines (UNTMRA) y cuestionó las versiones que minimizaban la situación de los trabajadores de la zona.
La ex trabajadora pidió “apoyo económico” para evitar un mayor deterioro de la situación social de Colonia y cuestionó que las autoridades prioricen el respaldo a empresas y sectores económicos sin atender las necesidades de las comunidades afectadas por el desempleo.
En ese sentido, recordó que el cierre de las plantas de Yazaki significó la pérdida de unos 1.000 puestos de trabajo directos en una comunidad de aproximadamente 56.000 personas, con consecuencias para toda la economía local.
Aguirre agradeció a legisladores, a la Intendencia de Colonia, a la Junta Departamental, a la Alcaldía de Juan Lacaze, a los centros comerciales de las ciudades involucradas y al Ministerio de Trabajo por las gestiones y el apoyo brindado.
Cuestionó las políticas que favorecen a empresas extranjeras mientras persisten el desempleo, el subempleo y la incertidumbre laboral. Reclamó una mayor responsabilidad social empresarial y reafirmó el compromiso de la UNTMRA con la defensa de la dignidad y el trabajo del pueblo uruguayo.