La Asociación de Docentes de Educación Secundaria (ADES) - Montevideo realizará un paro de actividades este miércoles 4 de noviembre, con ocupación de varios liceos en la capital, en reclamos de mayor presupuesto para mejoras edilicias y cubrir cargos de portería, adscriptos y psicólogos, prevenir hechos de violencia en los centros de estudio y una educación que garantice el derecho de todas y todos a una convivencia saludable en espacios libres de violencia, y una sociedad más justa y democrática.
Verónica Méndez, presidenta de ADES-Montevideo, explicó al Portal del PIT-CNT que en las últimas semanas se incrementaron las situaciones de violencia dentro de los liceos y en sus entornos, incluso con el ingreso de personas ajenas a las comunidades educativas.
Consideró que las instituciones educativas son “cajas de resonancia” de la violencia estructural y del deterioro de las condiciones de vida y de los vínculos sociales. “Las consecuencias del sistema en el que estamos inmersos impactan en la sociedad en su conjunto y las instituciones educativas no quedan por fuera”, señaló.
En lo que va del año lectivo, los núcleos sindicales de los liceos 2, 9, 11, 24, 26, 41, 43, 52, 65, 69, 70 y 71, así como del Centro Educativo de Capacitación, Arte y Producción (CECAP), entre otros, denunciaron episodios que pusieron en riesgo la integridad física y psicológica de estudiantes y trabajadores.
No obstante, sostuvo que existen demandas concretas que podrían contribuir a mejorar la convivencia y generar condiciones más adecuadas para los aprendizajes. En ese sentido, cuestionó las decisiones político-presupuestales que, a su entender, relegan a la educación pública estatal.
“El Estado y las autoridades son responsables del deterioro permanente de las condiciones de trabajo y estudio cuando niegan los recursos necesarios. Eso se traduce en la falta de equipos multidisciplinarios, porteros, adscriptos y otros referentes institucionales, así como de redes que permitan abordar integralmente las problemáticas que atraviesan los estudiantes y sus familias”, afirmó.
Ante la falta de respuestas a estas necesidades y las dificultades para aplicar los protocolos previstos, ADES - Montevideo resolvió realizar un paro de 24 horas este miércoles 4 de noviembre, acompañado de ocupaciones en distintos liceos de la capital.
Méndez explicó que las ocupaciones buscan visibilizar los problemas que atraviesan las comunidades educativas y acercar esa realidad a las familias. “Muchas veces las familias no saben lo que ha sucedido en los liceos. Por ahora, está confirmada la ocupación del Liceo 71, desde las 7 de la mañana y el liceo 26. Hay otros núcleos que están analizando la posibilidad de ocupar y vamos a informar a la opinión pública a medida que tengamos novedades”, indicó.
Falta de presupuesto y de cargos
La presidenta de ADES-Montevideo recordó que el sindicato dio la discusión presupuestal prácticamente desde el comienzo del año, cuando el Gobierno anunció que habría gasto cero para la educación.
“Logramos quebrar esa propuesta y se aumentó un 0,5%, pero fue un incremento muy por debajo de lo solicitado, incluso por la propia Administración Nacional de Educación Pública (ANEP). Ahora estamos viendo las consecuencias de esa insuficiencia presupuestal en la falta de cargos”, afirmó.
Entre las carencias más importantes mencionó la “ausencia de psicólogos, porteros y adscriptos” en distintos centros educativos. Explicó que estos trabajadores cumplen un papel fundamental en la recepción y atención de las familias, especialmente cuando llegan a los liceos en situaciones de tensión. “Muchas veces son los compañeros y las compañeras de portería y de adscripción quienes reciben a las familias cuando llegan al liceo en una situación de violencia. Son quienes tienen que enfrentarse a esos episodios, dialogar y buscar una solución, y en ocasiones también reciben agresiones físicas e incluso amenazas”.
Como ejemplo, Méndez mencionó la situación del Liceo 26, que la semana pasada fue noticia por un episodio de violencia. Se trata de una institución que funciona desde las primeras horas de la mañana hasta las 23:45, debido a que también tiene turno nocturno, pero cuenta con apenas cuatro horas de cobertura diaria de portería. “Necesitamos más presupuesto para generar cargos y cubrir los horarios. El portero cumple un rol fundamental en el liceo porque conoce a los estudiantes, sabe quiénes pertenecen a la institución y quiénes no. Cuando llega una familia nerviosa, es quien la recibe, le pide que aguarde y busca a un adscripto, un docente o alguien del equipo de Dirección. Para nosotros es fundamental que esos cargos estén cubiertos”.
Méndez recordó que el planteo de destinar el 6% del Producto Interno Bruto (PIB) a la educación y un 1% adicional a investigación y desarrollo responde a una propuesta de la UNESCO y constituye una “inversión necesaria” para atender, entre otras cuestiones, la falta de personal en los centros educativos.
También mencionó la situación del Liceo 43, que tiene unos 800 estudiantes y donde recientemente se produjo un episodio grave, con amenazas al portero y al adscripto. “Incluso, un padre amenazó con tirotear el centro educativo. Y aquí el cargo de psicólogo se encuentra vacante y no ha podido ser cubierto”.
La dirigente agregó que los episodios de violencia también se producen “dentro de las aulas y en los pasillos, situaciones que requieren un abordaje conjunto de los docentes y los equipos multidisciplinarios”.
En ese sentido, señaló que la contratación de porteros “presenta dificultades”, ya que generalmente se realiza mediante empresas tercerizadas. A su vez, advirtió que los salarios que ofrece Secundaria a los profesionales de la psicología “no resultan atractivos”, lo que lleva a muchos a priorizar el ejercicio privado de la profesión. “Es lamentable, porque son compañeros y compañeras fundamentales. Algunas psicólogas trabajan muchas horas en dos instituciones y a veces estamos hablando de centros con mil estudiantes. En una mañana pueden recibir cuatro o cinco situaciones realmente complejas, que generan mucha tensión. Para abordar esos problemas se necesita trabajar en equipo”.
Méndez recordó que el primer paro realizado por ADES-Montevideo este año tuvo lugar en marzo, a raíz de un episodio grave de violencia ocurrido en el Liceo 24. Desde entonces, señaló, se registraron nuevos hechos, incluso más de los que llegaron a tener repercusión pública.
Explicó que la preocupación del sindicato no se limita a los conflictos entre estudiantes, que habitualmente se trabajan mediante actividades en clase, talleres y la intervención de adscriptos y equipos multidisciplinarios. También comprende las situaciones en las que adultos referentes concurren a los centros educativos con actitudes violentas.
“Todos los liceos son de puertas abiertas. No se le niega la entrada a nadie; por el contrario, queremos que las familias y los adultos referentes se acerquen, que puedan encontrarse con quienes trabajamos allí y conversar. Pero cuando una familia llega con una actitud violenta, pensando que esa es la única manera de resolver una duda o una inquietud, se genera un problema”, advirtió.
Manifestó preocupación por la participación de adolescentes que no pertenecen a los centros educativos en algunos incidentes y por el papel de las redes sociales en la generación y difusión de los conflictos. “Muchas veces el germen del problema está en las redes sociales. Comienza con una publicación o un comentario y termina explotando en el liceo. También sucede que, cuando hay una pelea, lo primero que hacen algunos es filmarla y subirla a las redes”.
Como ejemplo, mencionó un episodio ocurrido en el Liceo 20, cuya filmación fue difundida por los medios de comunicación. A partir de las imágenes, recordó, surgieron comentarios cuestionando que nadie intervenía. “Nosotros tuvimos compañeros lesionados en esa pelea, porque intervenimos para separar y evitar que alguien resulte lastimado. En esas situaciones también hemos recibido golpes. Por eso tenemos que trabajar con los estudiantes para promover un uso crítico y adecuado de las redes y de los dispositivos”.
La dirigente aclaró que la presencia de psicólogos y porteros es necesaria, pero no constituye por sí sola una solución al problema de la violencia. “La violencia que vemos en los liceos es también la violencia que existe en la sociedad. Tenemos que preguntarnos por qué la forma de resolver un conflicto en el tránsito, en un ómnibus o en una feria termina siendo muchas veces la agresión. Como sociedad tenemos que pensar cómo construir una convivencia diferente y una sociedad más justa. Vivimos en el continente más desigual del mundo y parece que en Uruguay estamos ajenos a esa realidad, pero no es así”.
Méndez también hizo hincapié en la importancia de “mantener el vínculo” entre las familias y las instituciones educativas, especialmente durante la etapa de Educación Secundaria. “Cuando hablábamos con las familias durante el primer año, les decimos que no se alejen del liceo, que sigan participando como lo hacían en la escuela. Que se acerquen a las actividades y pregunten. Hay que buscar los tiempos y las formas de participar”.
En ese sentido, recordó que existe una ley que habilita a madres y padres a ausentarse de sus trabajos para participar en determinadas actividades de los centros educativos, y consideró importante aprovechar esa herramienta para fortalecer el vínculo con las instituciones. “Los liceos siempre están haciendo cosas maravillosas y es importante que las familias puedan conocerlas y acompañarlas”.
Subrayó que el objetivo es que los centros educativos sean “espacios seguros”, donde los adolescentes puedan desarrollar su vida y transitar esa etapa sin tener que asumir responsabilidades que no les corresponden. “Queremos que el liceo sea un lugar libre de violencia, porque muchos estudiantes viven situaciones de violencia en sus casas o en otros ámbitos. Queremos que sea un lugar donde se sientan seguros, puedan disfrutar y ser adolescentes”, afirmó.
La dirigente remarcó que las desigualdades sociales llevan a muchos jóvenes a asumir responsabilidades propias de los adultos, como cuidar familiares o hacerse cargo de sus hermanos menores. También señaló que las dificultades económicas repercuten directamente en sus posibilidades de estudiar. “A veces les preguntás por qué se sienten mal y te dicen que no almorzaron. Este año lo vimos con los comedores que implementó el Gobierno. Se puso de manifiesto una carencia que no estaba cubierta. Quizás el año que viene haya que aumentar la cantidad de comedores, como está previsto, y para eso también se necesitan recursos”.
Méndez consideró que las dificultades que atraviesan los estudiantes no pueden analizarse exclusivamente desde el ámbito educativo, porque muchas de ellas están vinculadas con carencias en otras áreas de las políticas públicas.
“También necesitamos recursos para la salud y para el sistema de cuidados. Hay estudiantes que faltan porque tienen que cuidar a un familiar enfermo o llegan tarde porque deben ir a buscar a un hermanito o una hermanita a la escuela. Eso habla de una falta de presupuesto en otros ámbitos de la sociedad”, dijo. A su entender, “es necesario incrementar los recursos destinados no solamente a la educación, sino también a la salud y al Sistema de Cuidados, que consideró un modelo para América Latina, pero que actualmente presenta importantes carencias”.
Infraestructura
En materia de infraestructura, recordó que algunos liceos de Salto y Paysandú recibieron partidas extraordinarias luego de los daños ocasionados por el temporal. Sin embargo, advirtió que se trata de recursos excepcionales, destinados a situaciones particulares, mientras otros centros educativos continúan esperando respuestas.
“En mayo, antes de que el Poder Ejecutivo enviara la Rendición de Cuentas al Parlamento, ya se había agotado el presupuesto que Secundaria tenía asignado para infraestructura. Tenemos muchos problemas edilicios en los liceos de todo el país”.
Señaló que a comienzos de año realizaron un relevamiento nacional que permitió identificar situaciones de extrema gravedad. Mencionó, por ejemplo, un liceo del interior que tiene un cielorraso de quincho y otro de Montevideo cuyo patio permanece clausurado por peligro de derrumbe. “Son situaciones que necesitan un aumento del presupuesto. También estamos sufriendo las consecuencias de que durante los cinco años del gobierno anterior no solamente no se construyeron liceos nuevos, sino que tampoco se realizó el mantenimiento necesario”, cuestionó.
Por otro lado, Méndez señaló que la caída de la natalidad repercutió en Primaria, donde consideró que existe una oportunidad para trabajar con grupos más pequeños. En Secundaria, en cambio, la matrícula continúa creciendo y requiere la creación de nuevos grupos. “En los liceos tenemos una limitante muy concreta, la cantidad de salones. No podemos crear más grupos porque no tenemos dónde ubicarlos. Estamos hablando de la necesidad de construir nuevos liceos. Ya hay varios proyectados en distintos puntos del país y eso nos alegra mucho, pero también estamos peleando por el mantenimiento de los que están funcionando”.
Para la presidenta de ADES - Montevideo, la reducción de la cantidad de estudiantes por grupo redunda en una mejor educación. “No podemos tener grupos de 30 o 40 estudiantes, más aun considerando las características de los adolescentes y las distintas realidades que atraviesan. Para ofrecer una educación de calidad, en la que puedan desarrollar el pensamiento crítico y adquirir todos los conocimientos que necesitan, precisamos más grupos y que sean más pequeños”.
Informó que este año la matrícula comenzó con 100 grupos más que el año anterior. Además, explicó que durante el jueves y viernes siguientes se desarrollaría en Montevideo una instancia de discusión de la matriz de grupos para el próximo año lectivo. En esa instancia participan las autoridades de Educación Secundaria, las direcciones liceales y el sindicato. Cada centro presenta sus necesidades en materia de grupos y orientaciones, particularmente para quinto y sexto año, que luego son consideradas en el ámbito de negociación.
Las respuestas de las autoridades
Respecto a las respuestas obtenidas por parte de las actuales autoridades de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), Méndez explicó que las carencias detectadas en los centros educativos son planteadas en los ámbitos de negociación bipartita con Educación Secundaria. A su vez, la Coordinadora de Sindicatos de la Enseñanza del Uruguay (CSEU) traslada las necesidades al Consejo Directivo Central (CODICEN).
Entre los aspectos que valoró positivamente mencionó el “incremento de las becas Butiá”, que, según indicó, han contribuido a que muchos estudiantes puedan adquirir materiales de estudio y afrontar el costo del transporte. “Tenemos estudiantes a los que estas becas realmente han ayudado, por ejemplo, para comprarse los materiales o pagar los boletos cuando no les alcanza con los que tienen en forma gratuita”, señaló.
Sin embargo, consideró que el principal condicionamiento sigue siendo presupuestal y que el país se encuentra cada vez más lejos de alcanzar la meta del 6% del PIB para la educación y el 1% adicional para investigación y desarrollo. “Esa es una discusión que tenemos que dar como sociedad. Incluso desde el discurso se habla del gasto educativo, y no es correcto hablar de gasto, sino de ‘inversión educativa’”.